QUE NUESTRO SI SEA SI Y NUESTRO NO SEA NO

Hace más de 25 años viví tres días que marcaron el rumbo de mi vida, viaje por todo el Ecuador siguiendo a la figura de un hombre que nos impactó: Karol Wojtyla – Juan Pablo II. Realmente una figura impresionante, sereno y a la vez dinamizador de corazones. De esa visita recuerdo que con un amigo comentamos una frase que nos impactó:
QUE TU VIDA SEA LA REALIZACIÓN DE UN SUEÑO DE JUVENTUD
No solo nos llegó porque éramos jóvenes, sino porque además nos ofrecía una oportunidad de
VIVIR SIENDO LEALES A NUESTROS PENSAMIENTOS
Nos dio una esperanza para creer que todo lo que como jóvenes soñamos era alcanzable, era realizable y en esa pequeña frase nos dijo que no había recetas preestablecidas, que se podían hacer cosas alternativas, que no era un problema pensar diferente. Nos dijo que actuemos como soñamos, es decir, actuar en toda circunstancia con pasión, con fuerza, con ideales, basados en respecto y solidaridad.
Comprendí que en la vida no se puede ir adecuándonos como camaleones en diferentes momentos. Ni nuestros valores, ni nuestros sueños pueden ser negociables constantemente. La templanza debe ser la misma siempre. No podemos claudicar ante el espejismo de las circunstancias, vivimos una vida plena de acuerdo a como la soñamos cuando éramos jóvenes.
No podemos y no debemos acallar la conciencia cuando nos es conveniente, como dice la palabra:
QUE NUESTRO SI SEA SI Y NUESTRO NO SEA NO
Eso en todo momento por más pequeño que sea este, pues una vida recta será una formidable guía para no apartarnos de la plenitud de vida de la que nos conversaba Juan Pablo II.
Al Juramentar hemos dicho todos Si Juramos… un Si que sea Si…
¿Que implica este Si? De inicio reconocer una serie de valores que pondremos en práctica. Del paso del tiempo solo les puedo asegurar que todo cambia continuamente, todo fluye y cada vez con mayor rapidez. Sin embargo, es en estos momentos de cambio, que necesitamos juntarnos como un equipo sólido para defender los valores que formaron nuestro sueño de juventud. Muchos de ellos son difíciles de cumplir, pues no siempre tenemos una respuesta de acuerdo a lo que esperamos. Pero entonces hay que recuperar la fuerza de la juventud y respirar la promesa que nos hicimos:
• Al pasar el tiempo debemos recordar que no importa quien sea, todos tienen derecho a comer en nuestra mesa, sea el posillero o el gerente de un hotel, todos deberíamos sentarnos un momento a compartir el pan y charlar de nuestra cotidianidad.
• Recordar que seguiremos amando con la misma fuerza del primer amor, aún cuando nos hayan roto el corazón mil veces. Sin amor, no hay perdón, sin amor, no hay respecto, sin amor, no podremos apreciar el amor que nos rodea.
• Recordar que no hay que quemar los puentes y los caminos que cruzamos, no hay que tratar con desprecio a otros, oír atentamente es una buena lección, porque mañana necesitaremos del otro para el asunto menos pensado y, si la relación fue de afecto, respeto y tolerancia, de seguro podremos seguir trabajando en equipo.
• Tratar a la familia, al amigo, al colaborador, al empleado como nos gustaría ser tratados. En todos estos entornos ser transparente y honesto, nos garantiza que seremos respetados no por temor sino por haber ganado un sitial de consideración y estima.
• Finalmente, sonreír y decir gracias continuamente es una buena costumbre para motivar a nuestro entorno.
Pequeños detalles mantienen vivo el sueño de juventud. Es que al mismo tiempo que avanzamos debemos ir alimentando al espíritu, construyendo de esta forma nuestro futuro. Como en la historia de los dos lobos que nacen de la misma madre, pero el uno muy agresivo, impetuoso, prepotente y el otro gentil, bondadoso y justo, los dos se identifican claramente en la historia, y al final nos preguntamos ¿cual de los dos llegará a ser adulto? Y la respuesta es tajante… al que alimentemos….
El sueño de vida que ustedes comenzaron a formar hace ya varios años va tomando forma, ¿a quien alimentan dentro de sus valores? Porque el sueño no es desordenado, mucho menos irreverente o irrespetuoso, el sueño debe ser grande en solidaridad, ética y moral. No existe un divorcio entre nuestro día a día y nuestro destino, pues si alimentamos al lobo equivocado podremos terminar siendo devorados por nuestras mismas acciones.
Hoy vemos varios ejemplos de estudiantes que son microempresarios, del último que me enteré, Johnny Patín, dueño de una sala de eventos en Guaranda, excelente reportaje gráfico en una revista de emprendedores y así muchos más. Son la realidad de como universidad es parte del equipo que ayuda a formar los sueños y alimentar su mejor vocación: la de servicio a los demás.
Personas con valores reconocen lo que muchos han hecho por ellos, por ejemplo para ustedes sus padres, hermanos y familia que les apoyó no solo económicamente, sino con fuerza y coraje cuando hubo momentos que parecía que el sueño de juventud era muy pesado. Sus profesores, exigentes y no tan exigentes, pero cada uno dio su tiempo para que ustedes afiancen las bases y las competencias que les serán necesarias en el diario vivir. Amigos, amigas que los acompañaron en sus risas y en sus lágrimas. Y sobre todo Dios, ese Ser que de regalo les dio, una tarde soleada de juventud, un sueño maravilloso de aquellos que el mundo está deseoso por ver hechos realidad.
Un sueño sin valores es la anarquía del reino de egoísmo y del bienestar individual sobre el bien común.
Han culminado la primera etapa de su sueño, vendrán muchos otros retos, donde nuevamente su si debe ser si y su no debe ser no… Sin consideraciones, sin mentir a la persona del espejo. Todos nosotros soñamos en que ustedes sean parte del cambio hacía el bien que necesitamos urgentemente. Creemos que son en si mismo el cambio.
Ustedes van dirigir el país, ustedes van a ser los custodios de los sueños de quienes hoy tienen 5, 6, 7 años, sus hermanos, sus primos, sus hijos…Ustedes son quienes tendrán la responsabilidad de que en este Ecuador tengamos más esperanzas de construir una sociedad justa.
Hace 25 años cuando vi pasar al Santo Padre tuve un sentimiento muy parecido al que tengo hoy, pues siento que la esperanza de un mejor presente para todos está viva y ustedes son los ángeles de la guarda que están en la sociedad para hacerla realidad. Muchas gracias…
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