Tierra de Luz Abril 2011

Una de las principales alianzas que debemos construir entre el turismo y los medios de comunicación, los productores de medios y los auspiciantes de los mismos es la consolidación de un espacio permanente para la difusión de lo nuestro y de nuestras alternativas de un buen uso de nuestro entorno turístico. Estas bases deben construirse con un objetivo común, que radica en el autoconocimiento de los pueblos, de sus culturas, de sus temas comunes y de sus grandes diferencias. No partir solo del tema comercial, que está inmerso intrínsecamente en el turismo y que además no debe ser lejano al proceso comunicacional, sino ir a un escenario de erigir y fortalecer sistémicamente al este sector productivo para que sea incluyente en todas sus formas.
Al referirnos a un proceso sistémico en el manejo de la comunicación, estamos hablando de un proyecto que implique no solamente concentrarnos en la belleza de los atractivos, debemos migrar a un formato que explique y maneje otros temas como la movilización, la seguridad, las alternativas según tipos de turismo en diferentes lugares, las normas, regulaciones y protocolos locales que debe observar y respetar el visitante, las oportunidades de involucrase en un turismo que aporte significativamente al desarrollo local.
Este proceso sistémico debe generar entonces una agenda que conjugue los grandes atractivos que tenemos con una guía de cómo visitarlo, de manera que este acercamiento entre la oferta y la demanda sea naturalmente responsable, socialmente solidaria y económicamente rentable.
Debemos emplazar a los medios a que su agenda mire otros puntos sus contenidos principales, un escenario donde el turismo deje de ser el relleno y el programa de madrugada, para convertirse en una información que genere conocimientos y posteriormente saberes, que impacten positivamente en los modelos de vida. Dejar a un lado la repetitiva agenda política, delincuencial y de desastres naturales, puede abrir campo a temas frescos, revitalizadores y que motiven un mejoramiento importante en las relaciones sociales de los ecuatorianos.
Los datos y la información que los programas que hoy están siendo galardonados por la Universidad de Especialidades Turísticas con premio Tierra de Luz, contribuyen a poner los primeros granos de arena en este proceso que he planteado hasta el momento. Al mirar estos programas evocamos un tiempo de historias y leyendas, pero al mismo tiempo disfrutamos de la modernidad que nos brinda acceso a aquellos lugares ignotos que pensamos, algún día, inalcanzables.
Estos programas fortalecen la identidad ecuatoriana y minimizan el actual desconocimiento propio base para que inclusive en otros países no tengan la información suficiente. Cada aldea, cada pequeño poblado, cada cantón, debe tener un espacio para contarnos su historia, para que logremos entender su proceso y de ahí valorar su riquezas. Los programas hoy premiados han dado esa oportunidad a muchos sitios y, de seguro, tendrán una lista aún muy amplia.
Ustedes, los reconocidos hoy por los premios Tierra de Luz, tienen la responsabilidad infinita de formar cada día, en cada programa el concepto de turismo social, un turismo para cada diferente tipo de persona, no solo según su economía, sino según sus hábitos de consumo o según sus preferencias de aprendizaje. Ustedes están contribuyendo a que el día de mañana en la agenda política del Ecuador, en media de nuestro plan de formación del buen vivir, hablemos de un turismo que ha trascendido desde una oportunidad anual, a cuenta de la situación económica, aun derecho reconocido por el Estado e implementado por todos cuantos deseamos conservar nuestro patrimonio.
Solo lo que se conoce se ama, se cuida, se protege, la sustentabilidad radica mucho en nuestra diaria interacción con el patrimonio, con los servicios básicos, con el respecto a la ley establecida, por lo que para finalizar no me queda más que felicitarlos de todo corazón para que continúen en esta cruzada que migra del saber hasta el ser.
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